2026/01/12

El sueño de volar para un hombre con pies de hormigón

Vi esta semana una película que, desde lo visual, fue muy buena. Las actuaciones, fabulosas. Sin embargo, la línea argumental era tan parecida a lo predecible que, al finalizar, me quedó la sensación de que era una obra como para un hospital: aséptica. Y —debo decirlo— un desperdicio de materia prima enorme, porque el guion pudo haber planteado cualquier otra cosa, pero el autor se quedó con la foto de lo veraz. Una foto de la vida, pero no la de la vida real que nos sorprende, sino de la que pasa sin que nada pase. Una foto de un estanque en calma. Un lienzo en blanco.
        Sin duda, un lago en quietud es de una belleza indescriptible. Pocos fenómenos pueden asociarnos una sensación de simpleza y perfección como la del agua sin movimiento; y, a pesar de eso, es casi irrefrenable para nosotros, al mismo tiempo, el deseo de agarrar un guijarro de la orilla y lanzarlo para generar una onda. Un impulso a la ruptura del orden. Una dosis de imperfección. Un manchón de tinta en el lienzo virgen.
        Es que tal vez el sueño creador es un deseo de cambio para lo aparentemente estable, para lo aparentemente quieto. Es lo que algunos llaman inspiración.
        Y claro, al dichoso toque de las hadas debe sumarse disciplina. Hábito. Oficio. Técnica, como con cualquiera de los oficios artesanos de la era previa a los computadores, porque ahora usted puede sugerirle a un robot de texto un argumento, una estructura, unos personajes, y puede desarrollar un texto que bien puede ser un bestseller en las editoriales y supermercados correctos. Fin de la digresión.
        Suponiendo, sin embargo, que hablamos todavía entre boomers que tienen esa afinidad romántica por el papel y el texto artesanal, lo que parece que ha dado mejores resultados es el entrenamiento continuo. El intentar crear y romper lienzos hasta que el dibujo o el texto salga como debe salir, siendo este “debe” justamente la curaduría del propio autor sobre su obra. Un “debe” que muchas veces es obsesión y tragedia. El puto guijarro que logra brincar más de tres veces en la superficie del agua.
        Escruto con frecuencia en el dilema propio: en saber si hay que intentar eternamente una línea perfecta para construir a partir de allí, o arrancar con una que está torcida y moldearla a punta de oficio para crear algo desde lo insuficiente, a sabiendas de que esto va a ser, por definición, de catadura pobre.
        Aunque creo que la lucha, para mí, ni siquiera está realmente ahí. Está en la certeza de que, después de un tiempo, el agua del estanque volverá a la calma.

2026/01/05

Hola, de nuevo.

Hola, improbable lector.
    Hace veintiún años estaba en esta misma situación: quería, entonces, entrar en aquel cuento de las bitácoras —tan en boga por aquel tiempo— y probar suerte escribiendo y autopublicándome. En ese momento, tan narcisista como lego en estas vainas, hice mi primera publicación, la cual hoy, junto con el historial casi completo del blog, oculté por pudor. 
    Ahora, aunque con más años y menos excusas para no mejorar lo hecho en el pasado, vuelvo a intentar publicar, pero ya no tanto por la necesidad de darme a leer, sino más bien como un ejercicio terapéutico para obligarme a escribir.
    Acá entre nos, llevo casi cinco años sin hallarle el ritmo a una novela —la segunda— que se supone que ya debería estar, al menos, en un primer borrador. Sin eufemismos: se me han escapado las ganas entre la pandemia, la depresión y el golpe definitivo de los generadores de lenguaje que, de cierta forma, hacen de este oficio algo cada vez menos relevante, aunque para mí sea hoy el último bastión de humanidad que me queda.
    Liberado ya del yugo del escritor por hacer algo aceptable (en el entendido de que con la ayuda de cualquier motor de IA se puede hacer una publicación), posteo esta entrada como inauguración (reinauguración) de este blog abandonado. Con que se me caliente de nuevo el pulso para encontrar el camino que se me refundió, me daré por bien servido.
    Hasta pronto.

2014/01/14

Del paso al lado oscuro

En el principio fue la Vida, 
y la Vida fue fértil hasta el extremo.
Entonces fue Guerra, luego Paz.
Y la Paz tiranizó al hombre.
Abrió su costado y le sacó el alma.

A su simiente le dijo: --Vosotros sois todos iguales,
aun cuando seáis de piel distinta;
de otro credo, de otro mundo, 
comeréis en la misma mesa,
como en el mismo campo comen leones y corderos.

Compartirás tu morada con el mendigo,
y ayudarás al débil a llevar el arado.
Pagarás cien reales por un quintal
y darás trigo a razón de 50 reales por onza.

Callarás cuando disientas
Y esconderás tu rostro en la afrenta;
mortificarás tus ojos y lengua
y estarás siempre conforme:
será el sello inequívoco de mi reino.

Entonces el hombre la aclamó. La entronó como reina universal
La alabó y le dió una basílica por palacio.
Escribió sus códices y difundió su mandato.
Aprehendió al guerrero, y al loco, y al profeta.
Y fueron juzgados por traición. Condenados a muerte.

Y los llevaron al cadalso. Allí les fueron recitados
uno por uno todos sus pecados:

--Tú, Profeta, dices ver futuro de nuestra estirpe
y lo has anunciado en anarquía.
Adviertes de envidias y venganzas
Enfermedades que no existen en este mundo
temores que nunca sobrevendrán.

Y dicho esto, le fue cortada la lengua

--Tú, Guerrero, eres la discordia
el buscador de horizontes lejanos
inexistentes en una tierra esférica.
Conquistas pueblos que ya son nuestros

Y dicho esto, perdió su brazo derecho.

--Tu, Loco, eres el peor de todos.
Nos dices verdades que no queremos oir.
Sueñas despierto, duermes en el dia,
no nos dejas dormir.

E iba a ser apedreado, pero, en esto, una luz del cielo iluminó al loco y se oyo una voz:

Tú eres el ultimo. Con tu muerte viene el fin de los tiempos. Pero tu tiempo aun no es ahora...

Lo dejaron libre.